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DIECISÉIS AÑOS DESPUÉS

  • 29 jun
  • 2 min de lectura

Actualizado: 27 jul

Hace dieciséis años Casa Celia todavía no existía.


Yo vivía otra vida.

Estábamos en otro lugar.

Éramos más jóvenes.

Y probablemente pensábamos que ciertas personas, ciertas sobremesas y ciertos veranos iban a durar para siempre.


Pero hay una noche que muchos seguimos recordando con absoluta claridad.


Dónde vimos el partido.

Con quién estábamos.

Qué hicimos cuando llegó aquél gol.

A quién abrazamos.

A quién llamamos después.


España salió a la calle.


Nos abrazábamos con personas que no conocíamos.

Gritábamos desde los balcones.

Cantábamos con gente a la que quizá nunca volvimos a ver.


Durante unas horas no importaba de qué ciudad veníamos, qué equipo seguíamos o con quién habíamos llegado.


La alegría era de todos.


Han pasado dieciséis años desde aquella noche.


Y ahora vivimos en otras ciudades.

Algunas personas ya no están.

Otras llegaron después.

Tenemos nuevos hogares, nuevas familias y nuevas mesas alrededor de las que reunirnos.


Yo ahora vivo en México.


Y entre todas las cosas que he querido traer conmigo de España, hay una que siempre regresa: nuestra manera de celebrar.


Porque en España casi todo sucede alrededor de una mesa.


Los nervios se acompañan con una cerveza.

La espera, con unas croquetas.

Los goles se celebran entre platos compartidos.

Y cuando el partido termina, ganemos o perdamos, empieza la sobremesa.


Quizá por eso existe Casa Celia.


Para acercarnos un poco a casa cuando estamos lejos.

Para volver a encontrarnos a través de los sabores.

Para recordar que comer juntos también es una forma de pertenecer.


Este domingo España vuelve a jugar una final del Mundial.


No sabemos qué ocurrirá durante esos noventa minutos.


Pero sí sabemos cómo queremos vivirlos: reunidos, compartiendo nuestra gastronomía, brindando y sintiendo, aunque estemos a miles de kilómetros, que durante unas horas volvemos a estar en casa.


Dieciséis años después, tenemos otra final.

Otra mesa.

Otra celebración por escribir.


Este domingo te esperamos en Casa Celia para vivir juntos la final España–Argentina.


Porque hay partidos que terminan cuando pita el árbitro.


Y otros que se quedan con nosotros toda la vida.

 
 
 

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